El Motivo de la Policía.

NOTA: La policía es la Agencia, junto con la GC y las diferentes agencias Regionales y Locales de Policía, como Mossos y Ertzantza, de la aplicación y enforzamiento de Políticas Públicas (Police= Policy enforcemente Agency), o hacen la Policía, que eran las normativas de los Barcos. La ley 13 Marzo de 1986 es Ilegal, pues entró en funcionamiento el día 1 de Marzo y se publicó el día 13 de Marzo.

¿Para que sirve y para que fue creada la policía en verdad?

Charla de David Whitehouse en Chicago, junio 2012. Publicada en inglés en libcom.org.

En Inglaterra y en EE.UU. la policía apareció en el intervalo de unas pocas décadas, aproximadamente entre 1825 y 1855. La nueva institución no era una respuesta al aumento de los delitos, y en realidad no supuso nuevos métodos para tratar de hacer frente al crimen. La manera corriente que tenían las autoridades para resolver un crimen, antes y después de que surgiera la policía, era la delación.

Aparte de esto, el delito es un acto individual, y las élites dirigentes que inventaron la policía estaban tratando de responder a los desafíos que planteaba la acción colectiva. En pocas palabras, las autoridades crearon la policía para hacer frente a unas masas amplias y desafiantes, como era el caso de las huelgas en Inglaterra, los disturbios en el norte de Estados Unidos y la amenaza insurreccional de los esclavos en el Sur de ese mismo país. Por lo tanto, la policía es una respuesta a las masas, no al crimen.

Me centraré en quiénes eran estas masas, y cómo llegaron a ser una amenaza. Veremos que una de las dificultades a las que se enfrentaban los dirigentes, aparte del desarrollo de la polarización social en las ciudades, fue la descomposición de los antiguos métodos de supervisión personal de la población trabajadora. En aquellas décadas, el Estado intervino para enmendar esta fractura social.

Veremos como, en el Norte, la invención de la policía no fue sino una parte del esfuerzo estatal para controlar y modelar a la fuerza de trabajo de manera cotidiana. Los gobiernos también extendieron sus sistemas de beneficencia para regular el mercado de trabajo, desarrollando el sistema de la educación pública para controlar la mentalidad de los trabajadores. Relacionaré estos puntos con el trabajo de la policía más tarde, pero esencialmente me centraré en cómo se desarrolló la policía en Londres, Nueva York, Charleston (Carolina del Sur) y Filadelfia.

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Para hacernos una idea de lo que significa la moderna policía hay que hablar de la situación existente cuando el capitalismo estaba en sus inicios. Concretamente, vamos a ver cómo eran las ciudades comerciales del último período medieval, hace unos mil años.

La clase dominante de la época no residía en las ciudades. Los señores feudales se asentaban en el campo. No disponían de policía. Podían reunir fuerzas armadas para aterrorizar a los siervos, que eran semi-esclavos, o podían guerrear contra otros nobles. Pero estas fuerzas no eran profesionales, ni lo eran a tiempo completo.

La población de las ciudades eran principalmente siervos que habían comprado su libertad, o simplemente habían escapado de sus señores. Eran conocidos como burgueses, o residentes en las ciudades. Fueron los pioneros en poner en marcha las relaciones económicas que mas tarde fueron conocidas como capitalismo.Para el propósito de nuestra discusión, digamos que un capitalista es alguien que usa el dinero para hacer más dinero. Al principio, los capitalistas dominantes eran mercaderes. Un mercader usa el dinero para comprar mercancías con el objetivo de venderlas por más dinero. Hay también capitalistas que tratan solo con dinero, los banqueros, que prestan una cierta suma con el objetivo de conseguir una mayor.

También podían ser artesanos, que compran materiales y hacen algo, por ejemplo zapatos, para venderlos por más dinero. En el sistema de gremios, un maestro artesano supervisaba y trabajaba con obreros y aprendices. Los maestros se aprovechaban de su trabajo, así que había explotación, pero los trabajadores y los aprendices tenían razonables esperanzas de llegar a ser ellos también maestros. Por ello, las relaciones de clase en las ciudades eran bastante fluidas, especialmente en comparación con las relaciones entre nobles y siervos. Además, los gremios operaban bajo formas que limitaban la explotación, por lo que eran los mercaderes los que acumulaban realmente capital en la época.

En Francia, durante los siglos XI y XII, estas ciudades eran conocidas como comunas. Se incorporaban al estatus de comuna bajo ciertas condiciones, a veces con el permiso de un señor feudal, pero en general eran contempladas como entidades autogobernadas o, incluso, como ciudades-estado.

Pero no disponían de policía. Tenían sus propios tribunales, y unas pequeñas fuerzas armadas formadas por los propios vecinos. Estas fuerzas no se encargaban de acusar a nadie. Si se robaba o se sufría un ataque, o se era estafado en un negocio, entonces el ciudadano, como víctima, planteaba las acusaciones.

Un ejemplo de esta justicia do-it-yourself, un método que duró siglos, era conocido como el griterío. Si se estaba en un mercado y se veía a alguien robando, se suponía que el testigo gritaría « ¡Al ladrón, al ladrón!», persiguiéndole. La costumbre era que la gente que lo veía se sumara al griterío y corriera también tras el ladrón.

Las ciudades no tenían policía, porque en ellas existía un alto grado de igualdad social, que daba al pueblo una sensación de responsabilidad mutua. Con los años, los conflictos de clase se intensificaron en las ciudades, pero aun así permanecieron unidas, gracias al antagonismo común contra el poder de los nobles, y continuaron con sus lazos de responsabilidad mutua.

Durante siglos, los franceses mantuvieron e idealizaron el recuerdo de estas tempranas ciudades comunas, comunidades autogobernadas de iguales. Por lo que no es sorprendente que en 1871, cuando los trabajadores tomaron París, lo bautizaran como la Comuna. Pero hemos dado un salto histórico demasiado grande para el tema que nos ocupa.

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El capitalismo fue experimentando importantes cambios a medida que fue creciendo en el seno de la sociedad feudal. En primer lugar, el tamaño de la propiedad del capital creció. Recordemos que esta es la cuestión: convertir pequeños montones de dinero en montones más grandes. El volumen de los capitales comenzó a crecer de forma astronómica durante la conquista del continente americano, a medida que el oro y la plata se saqueaba del Nuevo Mundo y los africanos eran secuestrados para trabajar en las plantaciones.

Cada vez se producían más cosas para su venta en los mercados. Los perdedores en la competición mercantil comenzaron a perder su independencia como productores y tuvieron que emplearse como asalariados. Pero en lugares como Inglaterra, la fuerza que impulsaba a la gente a buscar trabajo asalariado era el Estado, que trataba de expulsar a los campesinos de la tierra.

Las ciudades crecieron, a medida que esos campesinos llegaban desde el campo como refugiados, mientras la desigualdad crecía en las ciudades. La burguesía capitalista se convirtió en una capa social aun más distinta de los trabajadores de lo que solía ser. El mercado causaba un efecto corrosivo sobre la solidaridad de los gremios, algo que trataremos con más detalle cuando hablemos sobre Nueva York. Los talleres eran más grandes que nunca, y un jefe inglés podía tener a su mando docenas de trabajadores. Ahora estamos hablando de un periodo en torno a mediados del siglo XVIII, el período inmediatamente anterior al principio de la auténtica industrialización.

Aún no había policías pero las clases ricas empleaban cada vez más violencia para suprimir la población pobre. A veces se ordenaba al ejército disparar contra las masas rebeldes, y a veces los jueces locales arrestaban a los líderes y les colgaban. La lucha de clases comenzaba a intensificarse, pero las cosas empiezan a cambiar realmente con el despegue de la Revolución Industrial en Inglaterra.

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Paralelamente, Francia atravesaba su propia revolución política y social, que empieza en 1789. La respuesta de la clase dirigente británica fue de pánico por si los trabajadores ingleses seguían el camino francés. Ilegalizaron los sindicatos y las reuniones de más de 50 personas. Sin embargo, los trabajadores ingleses participaron en manifestaciones y huelgas cada vez más extensas entre 1792 y 1820. La respuesta de la clase dirigente fue el envío del ejército. Pero el ejército solo puede hacer dos cosas, y ninguna buena. Pueden negarse a disparar, y las masas seguirán haciendo lo que vinieron a hacer. O pueden disparar a la muchedumbre y producir mártires obreros.

Es exactamente lo que sucedió en Manchester en 1819. Los soldados fueron enviados contra una muchedumbre de 80.000, hiriendo a centenares de personas y matando a once. En vez de someter a las masas, estos sucesos, conocidos como la Masacre de Peterloo, provocaron una ola de huelgas y protestas.

Incluso el clásico remedio de colgar a los líderes del movimiento comenzó a tener repercusiones negativas. Una ejecución podía ejercer un efecto intimidante sobre cien personas, pero ahora los reunidos para apoyar al condenado eran cincuenta mil, y las ejecuciones les animaban a la lucha. El crecimiento de las ciudades británicas, y el crecimiento dentro de ellas de la polarización social (es decir, dos cambios cuantitativos), comenzaron a producir explosiones de lucha cualitativamente diferentes.

La clase dirigente necesitaba nuevas instituciones para poder controlar esto. Una de ellas fue la policía de Londres, fundada en 1829, solamente diez años después de Peterloo. La nueva fuerza policial fue específicamente diseñada para aplicar violencia no letal contra las masas, para romperlas y evitar deliberadamente que surgieran mártires. Ahora bien, cualquier fuerza organizada para desplegar violencia de forma rutinaria matará alguna vez. Pero por cada asesinato policial, hay centenares o miles de actos de violencia policial que no son letales, calculados y calibrados para producir intimidación y evitar una respuesta colectiva furiosa.

Cuando la policía de Londres no estaba concentrada en escuadrones para controlar a la multitud, se dispersaba por la ciudad para controlar la vida cotidiana de los pobres y de la clase trabajadora. Aquí se reúnen ya las funciones de la moderna policía: la forma dispersa de vigilancia e intimidación, llamada lucha contra el crimen, y la forma concentrada de actividad contra huelgas, disturbios y grandes manifestaciones.

Esto último es para lo que fueron creados, para enfrentarse a masas, pero lo que vemos la mayor parte del tiempo es la presencia del guardia. Antes de hablar sobre la evolución de la policía en Nueva York, quiero explorar las conexiones entre estas dos formas de trabajo policial.

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Comenzaré con el tema general de la lucha de clases en torno al uso del espacio público. Es un tema con mucha relevancia para los trabajadores y los pobres. Los espacios abiertos son importantes para los trabajadores:

  • para trabajar
  • para divertirse y entretenerse
  • para vivir, si no se tiene una casa
  • y para la política

En primer lugar, el trabajo. Mientras los mercaderes prósperos pueden controlar espacios cerrados, los que no tienen medios son vendedores callejeros. Los comerciantes asentados los veían como competidores y llamaban a la policía para expulsarles.

Los vendedores callejeros son también activos proveedores de mercancías robadas, por su movilidad y su anonimato. No solo utilizaban a los vendedores callejeros los carteristas y los rateros. Los criados y los siervos de la clase dominante también robaban a sus dueños y pasaban los bienes a los vendedores locales. (Por cierto, en Nueva York hubo esclavitud hasta 1827). La sustracción de riquezas de los confortables hogares de la ciudad es otra razón por la cual la clase burguesa pedía acciones contra los vendedores callejeros.

La calle era también ese lugar en el que los trabajadores pasaban su tiempo libre, porque sus hogares no eran cómodos. Era el lugar en el que se desarrollaba la amistad y se podía encontrar diversión gratuita, y, dependiendo de la época y del lugar, podrían tomar contacto con la disidencia política o religiosa. El historiador marxista E.P. Thompson resumía todo esto, cuando escribía que la policía del siglo XIX era:

«[…] imparcial, intentando retirar de las calles con ecuanimidad a traficantes callejeros, mendigos, prostitutas, artistas de calle, piquetes, niños que jugaban al fútbol y oradores socialistas. El pretexto muy a menudo era una denuncia por interrupción del comercio recibida de un tendero

En ambos lados del Atlántico, la mayoría de los arrestos estaban relacionados con delitos sin víctimas, o delitos contra el orden público. Otro historiador marxista, Sidney Harring destaca: «La definición criminológica de ‘delitos de orden público’ se acerca peligrosamente a la descripción que hace el historiador de las ‘actividades de la clase trabajadora en su tiempo libre’.»

La vida al aire libre era (y es) especialmente importante para política de la clase obrera. Los políticos del sistema y los empresarios pueden reunirse en locales y tomar decisiones que tienen grandes consecuencias porque están al mando de burocracias y de plantillas. Pero cuando los trabajadores se reúnen y toman decisiones sobre cómo cambiar las cosas, normalmente no tiene mayor repercusión a menos que puedan reunir seguidores en la calle, ya sea para una huelga o una manifestación. La calle es el campo de pruebas para buena parte de la política obrera, y la clase dirigente lo sabe muy bien. Por eso colocan a la policía en la calle como contrapeso, cuando la clase trabajadora demuestra su fuerza.

Podemos ver ahora la relación que existe entre las dos principales formas de actividad policial, las patrullas rutinarias y el control de masas. La patrulla callejera acostumbra a la policía a usar la violencia y la amenaza de violencia. Ello les prepara para la represión a gran escala, que es necesaria cuando los trabajadores y los oprimidos se levantan en grupos más grandes. No es solo cuestión de coger práctica con las armas y la táctica. El trabajo de la patrulla callejera es crucial para crear un estado mental en la policía que les haga asimilar que su violencia es por un bien superior.

El trabajo callejero también permite a los oficiales descubrir qué policías se encuentran más cómodos provocando daño, asignándolos a las primeras líneas cuando hay enfrentamientos. Al mismo tiempo, el “policía bueno” con el que nos cruzamos lleva a cabo una labor esencial de “relaciones públicas” para encubrir el trabajo brutal que tiene que ser efectuado por los “policías malos”. El trabajo callejero también es útil en períodos de agitación política, porque la policía ya ha estado en los barrios intentando identificar a los líderes y a los radicales.

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Retrocedemos ahora en la narración histórica para hablar de Nueva York.

Comenzaré con un par de cuestiones sobre las tradiciones de las masas anteriores a la revolución. Durante el período colonial, podían darse a veces tumultos, pero a menudo se formalizaban de manera que la élite colonial podía aprobarlas, o al menos tolerarlas. Había algunas fiestas que caían en la categoría de “desórdenes”, donde las relaciones sociales se invertían y los estratos bajos podían hacer como que estaban arriba. Para las clases subordinadas era una manera de soltar presión, satirizando a sus amos, pero reconociendo al mismo tiempo el derecho de la élite de estar al mando todos los demás días del año. Esta tradición de desórdenes simbólicos era especialmente notable en torno a las Navidades y la víspera de Año Nuevo. Incluso se permitía participar a los esclavos.

Existía igualmente la celebración del Día del Papa, durante la cual los miembros de la mayoría protestante desfilaban con efigies, incluyendo una del Papa, quemándolas todas al final. Era una pequeña provocación sectaria, siempre en buen ambiente, aprobada por los patricios de la ciudad. El Día del Papa nunca solía terminar en violencia contra los católicos, porque solamente eran unos pocos cientos en Nueva York, y no había ninguna iglesia católica antes de la revolución.

Estas tradiciones eran ruidosas e incluso tumultuosas, pero tendían a reforzar la conexión entre las capas bajas y la élite, y no a romper esta ligazón.

Estos estratos bajos están también ligados a las élites por una constante supervisión personal. Esto afectaba a los esclavos y a los sirvientes domésticos, desde luego, pero los aprendices y los artesanos asalariados también vivían en la propia casa del maestro. Por consiguiente, los grupos de subordinados no andaban por la calle a cualquier hora. De hecho, hubo por un tiempo una ordenanza colonial que decía que los trabajadores sólo podían estar en las calles al ir y venir del trabajo.

Esta situación colocaba a los marinos y a los jornaleros como elementos más conflictivos, sin vigilancia. Pero los marinos pasaban la mayor parte del tiempo cerca del puerto y los jornaleros, es decir, los trabajadores asalariados, no constituían aún un grupo muy numeroso.

Bajo estas circunstancias, en las cuales la mayoría de la gente ya estaba vigilada durante el día, no se necesitaba una fuerza policial regular. Existía una vigilancia nocturna, con el fin de luchar contra el vandalismo, arrestando a cualquier persona negra que no pudiera probar que no era esclava. Esta vigilancia no era profesional en absoluto. Todos tenían su trabajo durante el día, rotando en estas labores temporalmente, por lo que no patrullaban de forma regular, y todos odiaban esta tarea. Los ricos pagaban a sustitutos y se libraban.

Durante el día ejercía un pequeño número de alguaciles, pero no patrullaban. Eran agentes del tribunal que ejecutaban mandatos judiciales, como citaciones y avisos de detención. No ejercían un trabajo de detectives. En el siglo XVIII y entrado el XIX, el sistema se apoyaba en informadores civiles a los que se prometía una parte de la multa que el transgresor tuviera que pagar.

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El período revolucionario cambió bastantes cosas respecto al papel de las masas y la relación entre las clases. En la década de 1760, junto con la agitación contra la Stamp Act, la élite de mercaderes y propietarios apoyaron nuevas formas de movilización popular. Se dieron nuevas potentes manifestaciones y disturbios que utilizaron las tradiciones, de forma evidente en el uso de efigies. En vez de quemar al Papa, se quemaba al gobernador o al Rey Jorge.

No tengo tiempo para entrar en detalles sobre lo que hicieron, pero es importante destacar la composición clasista de estas masas. Podían estar presentes miembros de la élite, pero su cuerpo principal eran trabajadores cualificados, conocidos colectivamente como mecánicos. Lo que significa que un maestro podía estar en la manifestación junto con sus asalariados y sus aprendices. La gente de rango social más alto tendía a contemplar al maestro artesano como lugarteniente capaz de movilizar al resto de los mecánicos.

A medida que se intensificaba el conflicto con Inglaterra, los mecánicos se fueron radicalizando y organizándose de forma independiente de la élite colonial. Hubo roces entre los mecánicos y la élite, pero nunca se llegó a una completa ruptura.

Y, naturalmente, cuando los británicos fueron derrotados y las élites establecieron su propio gobierno, ya habían tenido bastantes agitaciones callejeras. Siguieron dándose rebeliones y disturbios en los recién independizados Estados Unidos, pero fueron tomando nuevas formas, en parte porque el desarrollo económico estaba rompiendo la propia unidad de los mecánicos.

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Trataremos ahora aquellos desarrollos que siguieron a la revolución, unos cambios que produjeron una nueva clase trabajadora, salida de una conflictiva mezcolanza de elementos sociales.

Empezaremos con los trabajadores cualificados. Incluso antes de la revolución, la división entre maestros y asalariados se había agudizado. Para comprender esto, debemos observar más detenidamente la persistente influencia del sistema de gremios; formalmente los gremios no existían en los Estados Unidos, pero algunas de sus tradiciones seguían vivas entre esos trabajadores.

Los viejos gremios habían sido esencialmente cartels, uniones de trabajadores que tenían el monopolio de un oficio particular que les permitía dirigir el mercado. Podrían establecer precios obligatorios para sus mercancías e incluso decidir con antelación el tamaño del mercado.

El mercado dirigido permitía cierta estabilidad de relaciones entre los trabajadores del mismo ramo. Un maestro adquiría un aprendiz como un sirviente a plazo fijo, a cambio de la promesa a sus padres de enseñarle un oficio y proporcionarle cama y comida por siete años. Los aprendices se graduaban para ser oficiales asalariados, pero a menudo continuaban trabajando para el mismo maestro en tanto en cuanto no había espacio para que se pudieran convertir en maestros. Los asalariados recibían sus salarios correspondientes con contratos a largo plazo. Esto significaba que recibían la paga a pesar de las variaciones estacionales en la carga de trabajo. Incluso sin la estructura formal de los gremios, muchas de sus relaciones habituales seguían funcionando en el período pre-revolucionario.

Entre 1750 y 1850, sin embargo, esta estructura corporativa en los oficios se derrumba, a causa de que la relación externa (el control del mercado por el artesano) estaba también rompiéndose. El comercio procedente de otras ciudades o de ultramar minaba la capacidad del maestro para establecer precios, de tal forma que los talleres tenían que competir, en una forma que hoy nos es muy familiar.

La competencia llevó a los maestros a parecerse cada vez más a los empresarios, buscando innovaciones que ahorrasen trabajo y tratando a sus trabajadores como asalariados a su disposición. Las empresas se hicieron más grandes y más impersonales, parecidas a las fábricas, con docenas de empleados.

En las primeras décadas del siglo XIX los empleados no solo estaban perdiendo sus contratos a largo plazo, sino también su alojamiento en las instalaciones de los maestros. Los aprendices lo tomaron como una experiencia liberadora, como jóvenes que escapaban de la autoridad de sus padres y de sus maestros. Libres para ir y venir como querían, podían encontrarse con chicas jóvenes y crear su propia vida social con sus iguales. Las mujeres trabajadoras se empleaban principalmente en el servicio doméstico de diversos tipos, a menos que fueran prostitutas.

La vida al aire libre se transformaba, a medida que estos jóvenes se mezclaban con otras capas de la población, que incluía a una clase obrera en crecimiento.

Esta mezcla no era siempre pacífica. La inmigración católica irlandesa se empezó a expandir después de 1800. Hacia 1829, había unos 25.000 católicos en la ciudad, una de cada ocho personas. Los irlandeses estaban segregados por barrios, a menudo viviendo junto a los negros, que eran ahora el 5% de la población. En 1799 los protestantes quemaron una imagen de San Patricio, y los irlandeses respondieron. Estas batallas se repitieron en años siguientes, y estaba claro para los irlandeses que los guardias y los vigilantes estaban en su contra.

Así, antes incluso de la existencia de las modernas fuerzas de policía, los legisladores estaban llevando a cabo una discriminación racial. Las élites ciudadanas tomaron nota de la falta de respeto de los irlandeses hacia los guardias, de su abierta combatividad, y respondieron aumentando el número de vigilantes y orientando mejor sus patrullas. Esto se acompañó de un aumento de la atención policíaca hacia los africanos, que vivían en las mismas zonas y a menudo tenían la misma actitud hacia las autoridades.

Pero tras las divisiones raciales y sectarias estaba la competencia económica, ya que los trabajadores irlandeses estaban por lo general menos adiestrados y obtenían menores salarios que los trabajadores técnicos. Al mismo tiempo, los maestros intentaban despojar a los oficios del taller de su cualificación. Los aprendices angloamericanos pasaron a formar parte de un auténtico mercado de trabajo al perder sus contratos a largo plazo. Cuando esto sucedió, se encontraron con que solo estaban un peldaño por encima de los inmigrantes irlandeses en la escala salarial. Los trabajadores negros, que se dedicaban al servicio doméstico o trabajaban como peones, estaban a su vez un escalón o dos por debajo de los irlandeses.

Al mismo tiempo, la vieja fracción no cualificada de asalariados, que trabajaba en los muelles y la construcción, crecía con el aumento del comercio y de la construcción tras la Revolución.

En resumen, la población estaba aumentando rápidamente. Nueva York tenía 60.000 habitantes en 1800, en 1820 ya había doblado su tamaño. En 1830, Nueva York tenía más de 200.000 habitantes, y 312.000 en 1840.

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Un resumen aproximado de la nueva clase obrera en Nueva York.

En estas décadas, todas las secciones de la clase se lanzaron a la acción colectiva por su cuenta. Es una historia muy complicada, debido al número de acciones y a la fragmentación de la clase. Pero podemos empezar generalizando, y decir que la forma más común de lucha era también la más elemental: los disturbios.

Más concretamente, desde 1801 a 1832, los negros neoyorquinos se sublevaron cuatro veces, para impedir que antiguos esclavos fueran devueltos a sus amos de fuera de la ciudad. Estos esfuerzos fracasaron por lo general, por la violenta respuesta de los vigilantes, y los participantes recibieron sentencias inusualmente duras. Los abolicionistas blancos se unieron a la condena de estos disturbios. Estos ilustran la actividad popular que existía pese a la desaprobación de la élite, por no mencionar la disparidad racial en la aplicación de la ley.

También se dieron provocaciones por parte de los blancos hacia iglesias negras y teatros, a veces alcanzado el nivel de disturbios. Los inmigrantes pobres participaban, pero a veces también tomaron parte los blancos ricos y los mismos agentes de policía. Unos disturbios contra los negros duraron tres días en 1826, dañando las casas y las iglesias de éstos, junto con las viviendas y las iglesias de los pastores blancos abolicionistas.

Pero no había solamente conflictos entre los trabajadores blancos y negros. En 1802, marineros blancos y negros hicieron huelgas por unos salarios más altos. Como en la mayoría de huelgas en esta época, el método era algo que el historiador Eric Hobsbawm denominó “negociación colectiva mediante disturbios”. En este caso, los huelguistas boicotearon los barcos que contrataban con menores salarios. Los trabajadores de los muelles también estuvieron unidos por encima de líneas raciales o sectarias en las huelgas militantes de 1825 y 1828.

Las acciones sindicales llevadas a cabo por los trabajadores cualificados no necesitaban usualmente recurrir a ninguna coerción física, al poseer el monopolio de las habilidades importantes. Pero sin embargo se fueron haciendo más militantes en estos años. Las huelgas en los ramos más técnicos se dieron en tres oleadas, comenzando en 1809, en 1822 y en 1829. Cada ola era más militante y coactiva que la anterior, al enfrentarse a otros compañeros que rompían la solidaridad. En 1829 se inició un movimiento dirigido a limitar la jornada laboral a 10 horas, creando el Workingsman’s Party. El partido se hundió el mismo año, pero llevó a la fundación de la General Trade Union en 1833.

Mientras los trabajadores se iban haciendo más conscientes de sí mismos como clase, comenzaron a hacerse más corrientes los disturbios, cuando la multitud se reunía en las tabernas, en los teatros o en la calle. Tales disturbios bien podían no tener objetivos económicos o políticos claros, pero si que eran ejemplos de autoafirmación colectiva por parte de la clase obrera, o por fracciones étnicas o raciales de esa clase. En las primeras décadas del siglo, se dieron disturbios de este tipo unas cuatro veces al año, pero en el período de 1825 a 1830, los neoyorquinos salieron a la calle una vez al mes.

Una de estas algaradas alarmó de forma especial a la élite. Fueron conocidos como los disturbios de Navidad de 1828, pero de hecho sucedieron el día de Año Nuevo. Una ruidosa muchedumbre de 4.000 jóvenes trabajadores angloamericanos cogió sus tambores y matasuegras y tomó dirección Broadway, donde vivían los ricos. Por el camino, dañaron una iglesia africana y golpearon a los miembros de la iglesia. Los vigilantes arrestaron a bastantes, pero la muchedumbre los rescató, haciendo huir a los guardias.

La masa se fue incrementando y se encaminó hacia el distrito comercial, en donde dañaron las tiendas. En Battery rompieron los cristales de las casas de algunas de las personas más ricas de la ciudad. Y tomaron camino de Broadway, sabiendo que los ricos estaban celebrando su propia fiesta en el City Hotel. Allí, la masa bloqueo la salida de los coches. Un amplio contingente de vigilantes hicieron acto de presencia, pero los líderes de la muchedumbre llamaron a una tregua de cinco minutos. Esto permitió a los vigilantes reflexionar sobre la lucha en la que se iban a meter. Cuando transcurrieron los cinco minutos, los vigilantes se hicieron a un lado, y la ensordecedora masa siguió su marcha hacia Broadway.

El espectáculo de una clase obrera desafiante se mostró en su plenitud ante las familias que dirigían Nueva York. Los diarios empezaron de forma inmediata a reclamar un aumento de la vigilancia, por lo que los Disturbios de Navidad aceleraron el establecimiento de reformas que llevaron finalmente a la creación del New York City Police Department, en 1845.

Las reformas de 1845 aumentaron las fuerzas policiales, las profesionalizaron y las centralizaron, con una cadena de mando más militar. La vigilancia se amplió las 24 horas, y se prohibió a los policías tener un segundo empleo. Se incrementó su paga, y dejó de recibir una parte de las multas que se cobraban.

Esto significó que los policías ya no saldrían a patrullar buscando cómo ganarse la vida, un procedimiento que podía llevar a una extraña selección de objetivos. Eliminar el sistema de comisiones dio a los mandos más libertad para marcar prioridades, y ello capacitó al departamento para responder a las crecientes necesidades de la élite económica.

Así es como se creó la policía de Nueva York.

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 La historia de la policía en el Sur, como puede suponerse, es un poco diferente.

Una de las primeras policías de tipo moderno surgió en Charleston, Carolina del Sur, años antes de que en Nueva York se hiciera plenamente profesional. Los precursores de la fuerza policial de Charleston no fueron los grupos de vigilantes, sino las patrullas de esclavistas que operaban en el campo. Como afirmó un historiador, «[antes de la Guerra Civil] por todos los Estados [del Sur], patrullas móviles de policías armados recorrían el campo día y noche, intimidando, aterrorizando y aplastando a los esclavos, sometiéndoles y humillándoles». Eran generalmente fuerzas de voluntarios blancos que portaban sus propias armas. Con el tiempo, el sistema se adaptó a la vida urbana. La población de Charleston no aumentó como la de Nueva York. En 1820, aún había menos de 25.000 habitantes, pero la mitad de ellos eran negros.

La única manera de que en el Sur pudiera desarrollarse algún tipo de industrialización pasaba por permitir a los esclavos trabajar como asalariados en las ciudades. Algunos esclavos eran propiedad de los propietarios de las factorías, especialmente en la ciudad más industrial del Sur, Richmond. La mayoría de los esclavos urbanos, sin embargo, eran propiedad de los burgueses ciudadanos, que les usaban para servicios personales y les “alquilaban” a los empleados a cambio de salario.

En un principio, los amos encontraban los trabajos para sus esclavos y tomaban para sí todo el salario. Pero rápidamente descubrieron que era más conveniente dejar a los esclavos buscar sus propios trabajos, recibiendo del esclavo una prestación por el tiempo empleado fuera.

Esta nueva situación alteró fundamentalmente la relación entre los esclavos y sus amos, por no mencionar la relación entre los mismos esclavos. Por largos períodos de tiempo, los esclavos se libraban de la supervisión directa de sus dueños, pudiendo disponer de dinero efectivo para sí mismos, si conseguían más que las tasas que pagaban a sus dueños. Muchos afroamericanos eran capaces incluso de vivir fuera de las dependencias de sus amos. Podían casarse y cohabitaban independientemente. Hacia las primeras décadas del siglo XIX, Charleston tenía un barrio negro, poblado principalmente por esclavos y algunos hombres libres.

La población blanca sureña, tanto en la ciudad como en el campo, vivía con un miedo constante a la insurrección. En el campo, sin embargo, los negros estaban bajo una continua vigilancia, y pocas oportunidades había bajo el agotador régimen de trabajo de los esclavos para desarrollar conexiones sociales. Las condiciones mucho más libres de las ciudades implicaban que el Estado tenía que participar en el trabajo de represión que los amos habían efectuado hasta entonces por sí mismos.

La organización del Charleston Guard and Watch se fue desarrollando con el método de prueba y error hasta constituir una fuerza policial moderna hacia la década del 1820, llevando a cabo un acoso diario a los negros, y siempre dispuestos a responder con una rápida movilización para el control de las masas. Recibió un fuerte impulso hacia la profesionalización en 1822, cuando se descubrieron los planes para una insurrección coordinada de esclavos. Aplastaron la insurrección, y reforzaron la fuerza.

Las fuerzas del Sur estaban más militarizadas que en el Norte, incluso antes de su profesionalización. La policía montada era una excepción en el norte, pero era habitual en el sur. Y la policía en el sur portaba escopetas, con bayonetas.

La historia concreta de las fuerzas policiales varía en todas las ciudades norteamericanas, pero en tanto en cuanto se enfrentaban a problemas similares de represión de los trabajadores urbanos y de los pobres, en todas partes se tendió a dar las mismas soluciones institucionales. La experiencia del sur también refuerza una perspectiva que ya hemos visto en el norte: el racismo contra los negros estuvo presente en la policía norteamericana desde su primer día.

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Para terminar, diré algunas cosas sobre Filadelfia, pero antes voy a tocar algunas características comunes en todas partes.

En primer lugar, hay que situar la labor policial en el contexto de un gran proyecto de la clase dirigente para controlar y moldear a la clase obrera. Dije al principio que la emergencia de la revuelta obrera coincidió con la ruptura de los viejos métodos de la constante vigilancia personal de la fuerza de trabajo. El Estado comenzó entonces a proporcionar esa vigilancia. Los policías eran parte de este esfuerzo, pero en el norte el Estado también incrementó sus programas de alivio de la pobreza y enseñanza pública.

El trabajo policial estaba integrado en el programa de asistencia pública, en tanto que los guardias trabajaban en el registro de pobres para su ingreso en las fábricas. Incluso antes de que la policía se profesionalizara, los guardias elegían a los pobres. Si alguien estaba desempleado y era incapaz de trabajar, era enviado a la caridad de las iglesias o de la propia ciudad. Pero si eran hábiles para el trabajo, se consideraban como “vagos”, y eran enviados a los horrores de las casas de trabajo (workhouses).

El sistema de asistencia pública contribuyó de manera crucial a la creación del mercado asalariado. La función clave de ese sistema era hacer el desempleo tan desagradable y humillante que la gente prefería tomar trabajos normales con salarios muy bajos, para evitarlo. Castigando a los más pobres, el capitalismo creó una baja base de partida para los salarios, rebajando el conjunto de la escala salarial.

La policía ya no cumplirá un papel directo en la selección de gente para la asistencia, pero se encargarán del castigo. Como sabemos, mucho del trabajo policial consiste en hacer la vida desagradable a los desempleados en la calle.

La aparición de la moderna función policial coincide con la aparición de la educación pública. Las escuelas públicas acostumbran desde la infancia a la disciplina del puesto de trabajo capitalista; los niños son separados de sus familias para ejecutar una serie de tareas junto con otros, bajo la dirección de una figura autoritaria, según un programa dirigido por un reloj. El movimiento de reforma escolar de las décadas de1830 y 1840 también perseguía formar el carácter moral de los estudiantes. Se suponía que así los estudiantes se someterían de buen grado a la autoridad, siendo capaces de trabajar duro, ejercer el autocontrol y retrasar la gratificación.

De hecho, los conceptos de “buen ciudadano” que resultaron de la reforma escolar se ajustaban perfectamente a los conceptos de criminología que estaban inventándose para clasificar a la gente en la calle. La policía se iba a centrar no solo en el delito sino también en los tipos de delincuentes, un método de clasificación respaldado por unas supuestas credenciales científicas. El “delincuente juvenil”, por ejemplo, es un concepto común en la escuela y en la policía, y ha ayudado a ligar la práctica de las dos actividades.

Esta ideología de la buena ciudadanía se suponía que tenía un gran efecto en la cabeza de los estudiantes, invitándoles a pensar que los problemas de la sociedad son consecuencia de las acciones de “chicos malos”. Un objetivo clave en la escolarización, según el reformador Horace Mann, debería ser implantar una cierta clase de conciencia en los estudiantes, de manera que ellos mismos disciplinen su propio comportamiento, siendo sus propios policías. En palabras de Mann, el objetivo para los niños era “pensar en el deber más que en el policía”.

Ni que decir tiene que ese esquema analítico de dividir la sociedad entre buenos y malos es perfecto para encontrar chivos expiatorios, especialmente de tipo racial. Ese esquema moral era (y es) también un enemigo directo de una cosmovisión con conciencia de clase, que identifica el antagonismo básico de la sociedad en el conflicto que existe entre explotadores y explotados. La actividad policial va de esta manera mas allá de una simple represión; enseña una “ideología” de buenos y malos ciudadanos que enlaza con las lecciones del aula y del taller.

Podemos resumir diciendo que la invención de la policía era parte de una expansión de la actividad estatal para ganar control sobre el comportamiento cotidiano de la clase trabajadora. La escolarización, la asistencia pública y el trabajo policial se dirigían de forma conjunta a formar a los trabajadores para ser útiles (y leales) a la clase capitalista.

***

El próximo punto trata sobre algo que todos sabemos, y que es lo siguiente: una cosa es la ley, y otra lo que hace la policía.

Lo primero, algunas palabras sobre la ley. A pesar de lo que podamos haber aprendido en clase, la ley no es el marco en el cual opera la sociedad. La ley es producto de la manera en que funciona la sociedad, pero no te dice cómo funcionan las cosas en realidad. La ley tampoco es el marco en el que la sociedad debería funcionar, pese a que algunos tengan esta esperanza.

La ley es en realidad una herramienta más en manos de aquellos que disponen del poder para usarla, para cambiar el curso de los acontecimientos. Las corporaciones tienen poder para usar esta herramienta porque pueden contratar abogados caros. Políticos, fiscales y la policía también pueden usar la ley.

Ahora algunos detalles sobre los policías y la ley. La ley tiene muchos más recursos de los que ellos usan en la práctica, por lo que el cumplimiento por su parte es siempre selectivo. Esto significa que la policía está siempre seleccionando qué parte de la población es su objetivo y escogiendo qué clase de comportamiento quieren modificar. Esto también significa que los policías tienen continuamente oportunidad de corromperse. Si tienen capacidad para decidir quien es acusado de un delito, también pueden pedir una recompensa por no acusar a alguien.

Otra forma de ver la brecha que existe entre la ley y lo que hace la policía es examinar la idea común de que el castigo comienza con una sentencia tras un juicio. El tema es que cualquiera que haya tenido tratos con la policía os dirá que el castigo comienza cuando te ponen sus manos encima. Pueden detenerte y meterte en la cárcel incluso sin cargos. Esto es un castigo y ellos lo saben. Por no mencionar el abuso físico que puedes sufrir o los problemas que te pueden causar aunque no te detengan.

Así, la policía controla a la gente a diario sin mandamiento judicial, y castigan a la gente a diario sin una sentencia. Obviamente, algunas de las funciones sociales clave de la policía no están escritas en la ley. Forman parte de la cultura policial que aprenden unos de otros con el apoyo y la dirección de sus mandos.

Esto nos remite a la cuestión con la que hemos comenzado. La ley trata de delitos, y son individuos a quienes se acusa de delitos. Pero en realidad la policía fue inventada para tratar con lo que los trabajadores y los pobres se llegan a convertir sus expresiones colectivas: la policía trata con muchedumbres, vecindarios, seleccionando a la población; todos son entidades colectivas.

Pueden usar la ley para hacer esto o aquello, pero sus principales directivas les llegan de sus mandos o de su propio instinto como policías con experiencia. Las directrices policiales tienen frecuentemente una naturaleza colectiva, como por ejemplo, cómo hacerse con el control de un barrio rebelde. Ellos deciden lo que hay que hacer y después eligen qué leyes emplear.

Este es el significado de “tolerancia cero” y de “ventanas rotas”, orientaciones que, en el pasado, podrían haber sido denominadas perfectamente políticas contra la “chulería negra”. El objetivo es intimidar y ejercer control sobre una masa de gente, actuando sobre unos pocos. Esas tácticas han sido construidas sobre el trabajo policial desde el mismo principio. La ley es una herramienta para usar sobre los individuos, pero la meta real es controlar el comportamiento de masas más grandes.

***

Usaré mis últimos minutos para hablar sobre algunas alternativas. Una de ellas es el sistema judicial existente en los Estados Unidos antes de la aparición de la policía. Está bien documentado en Filadelfia, que es el sitio del que hablaremos. La Filadelfia colonial desarrolló un sistema denominado juicios menores, en los que tenían lugar la mayoría de las acusaciones. El alcalde y un concejal ejercían de jueces, de magistrados. La gente pobre ahorraba dinero para pagar una tasa al magistrado que atendía su caso.

Entonces, como ahora, la mayoría de delitos eran cometidos por gente pobre contra gente pobre. En estos juicios, la víctima del asalto, robo o difamación actuaba como fiscal. Intervenía un agente para traer al acusado, pero no tenía nada que ver con un policía efectuando una detención. Toda la acción estaba dirigida por la voluntad de la víctima, no en función de los objetivos del Estado. El acusado podía también demandar a su vez. No había abogados involucrados en las partes, por lo que el único gasto era la tasa al magistrado. El sistema no era perfecto, porque el juez puede ser corrupto, y la vida del pobre no deja de ser miserable por ganar un caso. Pero el sistema era bastante popular y continuó funcionando por algún tiempo, incluso mientras el sistema de la policía moderna y los fiscales del Estado se desarrollaba en paralelo.

El ascenso de la policía, que vino acompañado del auge de los fiscales, implicaba que el Estado dejara su huella en la jerarquía judicial. En el tribunal, uno puede esperar que le traten como inocente hasta que se pruebe la culpabilidad. Antes de llegar al juicio, sin embargo, se pasa por las manos de la policía y de los fiscales que, ciertamente, no te tratan como si fueras inocente. Tienen oportunidad de presionarte o torturarte para confesar, incluso antes de llegar ante el tribunal.

Injusto como era este sistema dominado por policías y acusadores, los juicios menores habían demostrado a los filadelfios que había una alternativa más cercana a una resolución entre iguales.

Esta es la clave. Podemos hacer de nuevo factible una alternativa si abolimos las relaciones sociales de desigualdad para cuya defensa fue inventada la policía. Cuando los trabajadores de París tomaron la ciudad por dos meses en 1871, establecieron un gobierno bajo el viejo nombre de Comuna. Los principios de la igualdad social en París eliminaron la necesidad de la represión y permitieron a los comuneros el experimento de abolir la policía como fuerza estatal separada, al margen de la ciudadanía. El pueblo elegía a sus propios funcionarios de seguridad pública, escogidos por los electores y sujetos una inmediata destitución.

Nunca llegó a ser una rutina establecida, porque la ciudad estuvo asediada desde el primer día, pero los comuneros estaban en la vía correcta. Para superar un régimen de represión policial, el trabajo esencial era defender los principios de la Comuna, es decir construir una comunidad autogobernada de iguales. Y esto es lo que hoy en día nosotros debemos conseguir.


BIBLIOGRAFÍA

Tigar, Michael. Law and the Rise of Capitalism. New York: Monthly Review Press, 2000.

Thompson, E. P. The Making of the English Working Class. Vintage, 1966.

Farrell, Audrey. Crime, Class and Corruption. Bookmarks, 1995.

Williams, Kristian. Our Enemies in Blue: Police and Power in America. Revised Edition. South End Press, 2007.

Silberman, Charles E. Criminal Violence, Criminal Justice. First Edition. New York: Vintage, 1980.

Bacon, Selden Daskam. The Early Development of American Municipal Police: A Study of the Evolution of Formal Controls in a Changing Society. Two volumes. University Microfilms, 1939.

Gilje, Paul A. The Road to Mobocracy: Popular Disorder in New York City, 1763-1834. The University of North Carolina Press, 1987.

Steinberg, Allen. The Transformation of Criminal Justice: Philadelphia, 1800-1880. 1st edition. Chapel Hill: The University of North Carolina Press, 1989.

Wade, Richard C. Slavery in the Cities: The South 1820–1860. Oxford University Press, 1964.

Bowles, Samuel, and Herbert Gintis. Schooling In Capitalist America: Educational Reform and the Contradictions of Economic Life. Reprint. Haymarket Books, 2011.

La policía

 
 
Hoy voy a hablaros de uno de los temás más peliagudos y presumiblemente sancionables que hay,la policía.Empezaré,como siempre,haciendo una introducción a sus orígenes.

Las policías como se las conoce hoy surgieron en el Antiguo Egipto,hace ya miles de años,y su función era,principalmente,la protección de los cobradores de impuestos (sí,ya aun por aquel entonces había estados chupasangres ansiosos por succionar fondos ajenos y despilfarrarlos en algún sinsentido,como en construir torres inmensas de oro o en mantener a millones sin trabajar).Cabe mencionar que ese país era un régimen dictatorial,en el que las leyes a las que estaban sujetos los policías y sus acciones eran dictadas por la figura teocrática y absolutista del faraón.

Este concepto se mantuvo más o menos sin ningún cambio relevante durante siglos hasta el XX,momento en el que tiene lugar un hecho fatídico que marcará el porvenir de los siglos siguientes en gran medida,la revolución soviética.Una vez ganada la guerra civil subsiguiente por los comunistas (sí,había conservadores,intelectuales y gente corriente a la que no le parecía ser “común” por la fuerza) se inauguró,de mano de Stalin la primera policía política moderna de la historia,el NKVD:

Si algo hizo célebre a este cuerpo policial,aparte de su extrema brutalidad,fue que logró conseguir afinidad y sumisión de los habitantes del régimen (apoyo del vulgo o democracia) en muy poco tiempo.El control que ejercían sobre las actividades privadas de casi todos los habitantes hacía que su labor fuese particularmente efectiva,incluso teniendo en cuenta que sus órdenes provocaron desastres como las “purgas” o la “hambruna de Ucrania” que costaron la vida de millones y millones de personas.Su efectividad como policía fue la que permitió que su régimen sanguinario y explotador perdurase,al pesar de sus ciudadanos,que había sido desarmados a golpe de ley.Otras policías siguieron su estela muy de cerca,como la “stasi” de la RDA o la policía norcoreana,que son esencialmente lo mismo.Peones uniformados del estado con licencia para hacer cuanto sea necesario al cumplir sus órdenes,que es quien al fin y al cabo les da de comer ya quien deben lealtad.

Cabe mencionar que el ESTADO no es un ente eterno e inmutable sino que va cambiando con el tiempo y la época,tan estado es un consejo chamánico de hace 10.000 años,como una democracia primigenia de hace 5000,como una monarquía autoritaria de hace 400 como un régimen feminista basado en “perspectiva de género” como el actual.Si este estado tiene el dogma de que “la mujer muere por ser mujer” y el “hombre mata por ser hombre”,impondrá leyes en consecuencia y la policía obedecerá,así como el pueblo llano,quien por defecto tiende a asimilar el código moral del ESTADO como el más válido,y eso es un serio problema.

Ya en nuestros días,el concepto policial tiene más en común con la soviética que con la egipcia.No solo siguen acaparando el uso de la violencia en exclusiva (incluida la autodefensa) como en cualquier otra dictadura de la historia,sino que poco a poco se le han ido añadiendo competencias morales de temática “lgtb”:

https://www.elconfidencial.com/espana/2017-06-19/policias-gays-orgullo-marcha-lgbti_1400599/

¿Desde cuando corresponde a la policía hacer valer la “diversidad“?

Control sobre las actividades privadas de la gente (sobre todo económicas,de ahí que sean mucho más efectivos interceptando redes de productos falsificados o medicamentos ilegales que resolviendo trifulcas privadas entre particulares o atrapando a violadores en serie norafricanos,ahora siguiendo a las femisozis vigilan también a los “puteros”)

https://politica.elpais.com/politica/2016/12/21/actualidad/1482319462_234316.html

https://www.20minutos.es/noticia/2457810/0/prostitucion-espana/plan-trata-explotacion/policia-mafias-nigerianas/ (uy,ya empiezan a aparecer “féminas afro” de por medio,la cosa se va poniendo interesante)

http://www.diariosur.es/malaga/policia-incauta-navidad-20180120235135-nt.html (noticias de incautaciones y desmantelamientos hay 100.000,no pondré más,pero…¿y de suicidios de hombres evitados? ¿o de informes tributarios sobre el origen del dinero de las ONG?¿o los desalojos de ocupas que han tomado propiedad privada ajena por la fuerza?¿o de perseguir bandas criminales comunes que llegan a asaltar 20 veces al mes un mismo local?nada de nada)

http://www.rtve.es/noticias/20180305/desahucios-sumaron-60754-2017-36-menos-segun-cgpj/1689100.shtml  (la policía es efectiva para hacer valer el derecho de los “fondos buitre” (inversores internacionales) a comprar bancos y territorios,aunque tu casa y tu país que te corresponden por derecho estén en medio,a estos señores les da igual,menos les va a importar a los peones del ESTADO que se han comprado para desmembrar y hacer negocio,y eso que pasó en robocop 3 donde la policía se niega a echar a gente cuyo vecindario ha sido comprado por una multinacional solo pasa en las películas)

Y también un férreo CONTROL de la información y los acontecimientos,así como de disolver y dividir cualquier organización que por número o ideología,represente una amenaza (lícita o no) par ellos o sus jefes,el ESTADO:

https://www.xataka.com/legislacion-y-derechos/la-guardia-civil-cierra-divxtotal-y-otras-22-webs-p2p-y-habra-mas-cierres-proximamente  (¡22 webs!,que cifra tan redonda,honran a sus superiores cuyo alfabeto tiene “22″ letras“)

https://www.meneame.net/m/tecnolog%C3%ADa/guardia-civil-cierra-web-enlances-seriesblanco (hay que proteger los copyrights,valen más que las vidas de la gente,y más cuando son las multinacionales las que untan a su ESTADO,quien después les paga a ellos)

http://www.lasexta.com/noticias/nacional/juez-ordena-cierre-web-oficial-referendum-catalan_2017091359b96ca70cf2c12b26185270.html (con lo fácil que era dejar que se celebre el referendum,re-celebrarlo luego a escala nacional y recibir un solemne varapalo..pero no,son “hombres de acción”)

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-04-11/la-policia-detiene-al-administrador-de-que-veo-hoy-y-clausura-la-web-de-descargas_1181700/

https://blogs.elconfidencial.com/sociedad/espana-is-not-spain/2017-05-17/policia-madrid-censura-ley-mordaza-san-isidro-concierto-embolo_1383445/

https://okdiario.com/investigacion/2018/04/26/comisaria-vallecas-elimino-acta-que-hicieron-agentes-sobre-robo-cifuentes-2183826

https://alcabodelacalle.es/las-fuerzas-policiales-alcorcon-ponen-fin-la-concentracion-2-000-vehiculos-tuning-parque-oeste  (si en lugar de 2000 chavalines aficionados al automóvil hubieran sido 2000 paramilitares europeos armados con AK-47,granadas y ganas de recuperar el control de sus países de manos de este “imperio del terror a golpe de ley“,ahí intervenían la OTAN,la ONU,la UE,sos racismo,transfemmes antipatriarcales y hasta el papa armado con una pistola de agua bendita)

En los medios de propaganda aparecen muy a menudo (y más últimamente,con lo del 155 y cataluña) haciéndose ver como “defensores de España“,unos “patriotas” o incluso “héroes consagrados a la protección de otros“:

https://www.cuatro.com/heroesmasalladeldeber/heroes-estreno-policia-guardia-civil-bombero-medico_0_2428650296.html

Pero la REALIDAD es más cruda y simple que todo ello,no son patriotas,ni nuestros protectores ni NADA MÁS que un colectivo social entrenado,adoctrinado y pagado para dar obediencia al ESTADO y sus leyes,así de simple,y a juzgar por sus nulas expresiones de humanidad,su habitual tendencia al uso de la violencia y sus nulas tasas de deserción,dicho lavado de cerebro en forma de instrucción es particularmente eficaz,son de las pocas “personas” que hay capaces de matar hombres desarmados y no sentir remordimiento alguno,ese es de hecho el perfil de aspirante mas deseable a policía:

La policía manda en representación del ESTADO.Si para tu estado vigente tu vida no vale nada,mal lo llevas con esa ley..
La policía es LEY,que no MORAL.Si a la mujer,apadrinada del ESTADO,la tratan así con una cámara delante,vosotros machirulos preparaos.
Aquí se los puede ver “garantizado la seguridad” de los obreros que mediante el IMPERIO DE LA LEY destruyen nuestro patrimonio,nuestra historia,nuestra identidad,nuestra cultura y por ente,a nosotros mismos.Son partícipes de un crímen contra la humanidad y contra el patronio histórico y contra nuestras libertades,pero no les importa,no piensan,no razonan,solo OBEDECEN.

El ESTADO los ha deshumanizado hasta tal punto que no tienen capacidad creativa,empatía,diálogo ni nada que haga pensar que proceden del género humano.Son como ROBOTS,de mirada fija,sin personalidad,sin iniciativa,sin voluntad y sin nada más que sus propias vidas,su trabajo y su salario,lo único que les importa.Todo lo demás,tu vida,tu país,tu gente,tu propiedad,tu cultura,tu territorio,tu bandera,tu libertad,tus derechos…LES IMPORTAN UN CARAJO.

Hablamos cuando quieras,machirulo,pero tú en pelotas y desarmado,y nosotros con un arsenal que deja a John Rambo como una bailarina de Ballet,y todo “made in Spain” con tus impuestos.Llevamos la bandera de España en la manga,pero si quieres quemarla enfrente de tu casa tranquilo que mientras no sea la que está en nuestro escudo,respetaremos tu derecho a hacerlo,así es nuestro “amor” a España.

https://www.20minutos.es/noticia/3200143/0/policia-guardia-civil-colapsar-sistema-zoido-equiparacion-salarial/   (si el ESTADO es policial,no resulta prudente tener a los policías descontentos,como es evidente se permitirán el lujo exclusivo de amenazar al ESTADO si son los únicos con derecho a portar armas y a usar la violencia,pero eso sí,si para subirles el sueldo a ti,machirulo pringado,te tienen que subir el IRPF o el IVA hasta el 90% y hacer tu existencia aun más miserable de lo que lo es actualmente,te JODES,ellos no van a salir a manifestarse por ti,tu derecho a ser tratado con dignidad como un ser humano y a tener un sitio inviolable [sobre todo por ellos,que son muy eficaces en desahuciar] donde el cual existir y llevar a cabo tus actividades vitales,me apuesto “seis millones”[tm] de delitos de odio a que jamás saldrá la policía a manifestarse por eso,ni en “22” millones de años)

También resulta cuanto menos curioso que el mismo ESTADO que los autoriza desarmar gente (muy a menudo inocente) y meterla en la cárcel por el mero hecho de poseer armas,les permite el lujo de hacer negocio con lo robado:

https://www.elperiodico.com/es/madrid/20180604/guardia-civil-subasta-armas-6855788

Evidentemente no meto a todos en el mismo saco,unos cuantos habrá que estén ahí con vocación de servicio y la suficiente entereza como para resistir el adoctrinamiento,pero desgraciadamente son una minoría que terminará de desaparecer del todo cuando el ESTADO los sustituya con policías artificiales hechos en serie,la policía idílica de cualquier ESTADO,sin criterios,sin emociones ni nada que les haga parecer seres humanos,solo OBEDIENCIA.Como dije anteriormente,deben someterse a los criterios de su estado,como son el animalismo,el afrofeminismo (de momento hay pocas,ya habrá más) o el “enfoque de género”:

https://okdiario.com/espana/comunidad-valenciana/2018/02/21/comunidad-valenciana-obliga-policia-local-reservar-30-convocatoria-mujeres-1853476

https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/camas-con-calefacci%C3%B3n-y-m%C3%BAsica-de-mozart-para-los-perros-de-la-polic%C3%ADa/ar-BBKPne5?li=BBplW3c&ocid=mailsignout (con la cantidad de hombres que hay en la calle,tiene gracia esto,privilegio caninopolicial…)

Siguiendo con mi post acerca de la IGUALDAD,la poderosamente oprimida fémina afro vuelve a imponerse como motor del “cambio cultural” que nos espera.Si el ESTADO quiere IGUALDAD,es LÓGICO que imponga afroféminas femisozis para hacer valer sus desviados conceptos de leyes.Como los afro’s son,al fin y al cabo,foráneos y extraños (no los había hasta bien entrados los 70 y sobre todo los 2000,pateras mediante),se quejan a sus superiores y camaradas informativos de que es necesaria más presencia de compatriotas para combatir el “racismo” (nuestra raza) y la “desigualdad” (cualquier cosa que nos haga distintos de la futura afrofémina estandar agénero),aunque eso implique destruirnos a nosotros y a nuestra identidad cultural para siempre.

Y los que no comulguen,porque alguno habrá,es estadística,serán progresivamente purgados por el régimen:

https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/loas-a-hitler-y-amenazas-a-inmigrantes-en-chats-de-la-polic%C3%ADa-municipal-hay-que-hacer-cacer%C3%ADas-contra-los-guarros/ar-BBFoC9e?li=BBpm69L

https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/el-gobierno-de-carmena-expulsa-del-tribunal-de-oposiciones-al-polic%C3%ADa-que-se-manifest%C3%B3-con-neonazis/ar-BBGjFqZ?li=BBpm69L&ocid=mailsignout

Hasta convertirlos en esto,nuestro azote:

Deteniendo a Juana Rivas no fuimos demasiado enérgicos,pero a este infeliz lo hemos empotrado contra el suelo en pocos días.La ley está escrita contras el hombre,y nosotros cumplimos la ley.

Las nuevas generaciones (los pocos que nazcan) tendrán un punto de vista muy distinto al mío,desde luego. Adoctrinar está mal, sí, salvo que lo haga el ESTADO:

Si el ESTADO es sodomita,la policía…
Si la policía es “lgtb” solo verá un delito aquí,la mirada de odio que les estarás lanzando.

Si no te apetece ser sumiso a este ESTADO de mierda y sus matones funcionarios uniformados,tengo malas noticias,la homojerarquía en control del estado ha decretado a golpe de terror legal que sean convertidos en todo un estamento social,muy al estilo del medievo,en el que te sometías a unas leyes u otras en función de tu cercanía o distancia al gobierno.Están los jerarcas (políticos/nobles),el clero (policía) y nosotros,los pringados,quienes carecemos de presunción de inocencia,invalidez de palabra y nuestra condición de plebeyo en contra.En Suecia,que es el “país libre y democrático” por excelencia,no se puede denunciar a la policía,si uno de sus agentes,por el motivo que sea,te mata a sangre fría y sin motivo,tu familia no tiene derecho a protestar NADA,y mucho ojo que Suecia es el modelo de “socialdemocracia” a escala mundial,cuyas leyes y represiones tecnototalitarias sirven de inspiración a gran parte de las mentes enfermas del mundo.

http://www.publico.es/politica/interior-crea-gabinete-denuncias-agentes-delitos-odio.html

Desde un plano de vista objetivo,hay que considerar estas injusticias hacia nosotros que ellos tienen como estamento social:

1-Tienen total presunción de inocencia: ellos nunca tienen problemas contigo,TÚ LO TIENES CON ELLOS.Cuando ocurran,el aparato ejecutivojudicial del régimen atenderá a sus razones,no a las tuyas ni a los hechos.

2-Tienen derecho exclusivo a portar armas y usarlas cuando les preceda o cuando se lo ordenen.También pueden (y lo hacen) quitarte cualquier cosa que consideren “arma” ó “ilegal”,desde un trabuco pieza de museo que fuera de tu tatarabuelo, hasta un cuchillo de cocina que hayas comprado hace 10 minutos en un bazar chino,pasando por herramientas contundentes que lleves en el coche,llaves,tapones de botella…quizás dentro de unos años,cuando se nos termine de deshumanizar del todo nos puedan hacer una cortada de manos o penes preventiva si consideran “indicios” de “próxima actividad delictiva”.

3-Tienen derecho único y exclusivo al uso de la VIOLENCIA.De ahí que traten a todo el mundo como un delincuente común,y de ahí también que tú tengas prohibido el uso de la violencia en su detrimento,incluída tu propia defensa personal de una agresión mortal.Recuerda que de lo dicho en el punto 1 se puede deducir que no tienen obligación de protegerte de nada cuando ello les supone perjuicio.

4-Tienen derecho único y exclusivo a vulnerar cualquier otro derecho en nombre del régimen.Si el aparato ejcutivojudicial (órden mediante) les ordena asesinar,allanar tu propiedad,difundir un clima de terror,cumplir una cuota de palizas,perseguir a un determinado colectivo u opinión (discriminar) o incluso facilitar la inmovilización y gestión de un determinado grupo para su exterminio en instalaciones especializadas,lo harán.

5-Tienen derecho a no ver vulnerada su imagen (delito de odio).Tú como hombre no,cuanto más te odien,mejor,y si te mueres y desapareces junto con todo tu “género asesino”,mejor todavía.Ellos seguirán ahí,y cobrando buenas nóminas y pensiones pagadas con tus impuestos,los cuales no se te da opción de pagar o no,igual que las leyes que obedecen y están formuladas para tu aniquilamiento.

Por si pensabas que al menos garantizaban tu “seguridad”,pues lee lo que ellos mismos afirman:

http://www.elmundo.es/madrid/2018/06/06/5b17ad6eca4741b9458b45dd.html

Mi consejo al respecto es simple,dejar de tragarse cuando los mass mierda de sus jefes nos los intentan vender como salvadores de la patria (el ESTADO no es la patria,la patria somos nosotros,el pueblo y su patrimonio histórico,cultural,territorial,racial,genético,artístico,etc),y seguir este sencillo consejo:

¿Cómo hablar con la policía?.No hablar.
“Por sus atuendos los reconocerás”

En cualquier caso,la ley de “acción-reacción” dictará también su sustitución por robots inorgánicos de obediencia aun más absoluta.Serán los primeros en ser sustituidos por chips en cuanto la tecnología lo permita,tenedlo claro,y cuando sean un atajo de viejos hediondos y putrefactos,quizá les congratule la sensación de haber contribuido a crear el totalitarismo más brutal de la historia mientras una robochacha (lo diría en masculino,pero sonaría a reivindicación feminista) les limpia la mierda con la que acaban de ensuciarse.

 

http://academiaparahombres.blogspot.com/2018/05/la-policia.html

http://www.elconfidencialdigital.com/seguridad/Policia-Nacional-Guardia-Civil-efectivos_0_2798120165.html

http://www.elconfidencialdigital.com/muy_confidencial/el_chau-chau/policias-nacionales-municipales_0_2892310759.html

 

 

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